Ayer por la noche, fue asesinado un hermano marista salvadoreño, amigo mío y compañero de promoción de bachillerato.
Para los que lo conocimos era “el puma”, nunca supe porque razón llevaba ese apodo, pues era una de las personas mas tranquilas, calmadas, casi diría “puras” que haya conocido, no recuerdo haberle visto jamás, peleando con alguien, insultando o molestando a alguien.
Supongo que lo del apodo era por que le gustaba cantar, y tenía una muy buena y carismática voz.
Decidió entrar a formar parte de la Congregación de Hermanos Maristas, y la última vez que lo vi me comentaba que se encontraba atareado, un poco cansado, con muchísimas cosas que hacer, pero muy contento. Era un religioso al que veía muy contento y alegre de vivir su entrega a Dios, al menos, en su exterior y palabras eso se veía.
Al parecer murió en un asalto, y que lástima, y no puedo dejara de decirlo, que tantas, tantas, pero tantas buenas personas, personas integrales, tengan que morir por la violencia en nuestros países, mientras los políticos imbéciles de El Salvador y Guatemala se siguen llenando la trompa con anuncios, discursos y campos pagados diciendo que la violencia está disminuyendo, que vivimos en un “país seguro”.En estos enlaces pueden verlo: http://www.laprensagrafica.com/nacion/799116.asp
http://www.laprensa.com.sv/nacion/799125.asp
Vaya desde aquí mi mas sentido pésame a la familia de Quique, de quien al saber su fallecimiento, quize pedir a Dios que lo tuviera en su gloria, orando frente a la Eucaristía; pero espontáneamente me vinola sensacion y seguridad que él ya está junto a El, junto al Maestro.
Para Quique, deseo darle las gracias por haberme mostrado que vale la pena seguir a Jesús; que junto a la renuncia, viene la alegría, un gozo sereno y una alegría de vivir la vida, que no acaba, ni en esta vida ni después de ella. Y eso, no lo enseñó con palabras, sino con su ejemplo de vida consagrada a Dios.
GRACIAS QUIQUE.